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| Didáctica del movimiento en Educación Física. |
| Por Fernando Rodríguez Facal (Argentina) |
Plantearse el problema de la didáctica de las actividades físicas dirigidas a la salud y a la educación del hombre, es un intento lógico y natural de resolver las situaciones concretas de la práctica pedagógica de la educación física dentro y fuera del sistema escolar.
En el marco de la educación permanente y en una etapa histórica de la humanidad caracterizada por la velocidad de los cambios sociales, políticos y culturales, la salud y la educación no pueden ser competencia exclusiva de ningún sistema ni instancia.
Por otra parte, intentar un correlato científico para la didáctica de la Educación Física, implica la tremenda responsabilidad de elaborar un esquema básico de discusión concreta, en circunstancias en las que la didáctica es un instrumento esencialmente ideológico, que atraviesa por períodos de hiperinflación (si se nos permite la metáfora), en los que el método aparece como más importante que los objetivos.
Y esta crítica es válida hoy, para toda la educación.
En este camino es prioritario el determinar las características esenciales de la calidad del gesto en las actividades físicas de carácter educativo y sanitario. El análisis de las fases de los movimientos acíclicos; así como la “fusión” de las partes que componen un movimiento cíclico o una combinación de movimientos, es uno de esos aspectos.
Otro tema esencial, poco profundizado desde el punto de vista biológico, es el tema del ritmo; más allá de los esfuerzos de Dalcroze y en nuestros días de Hanebuth, poco se ha avanzado en el terreno práctico de la utilización del ritmo como herramienta didáctica para la enseñanza de las actividades físicas, así como tampoco se ha avanzado mucho en la metodología de búsqueda del propio ritmo como valor gestual.
Toda la dinámica gestual de los seres humanos y de los animales, así como también toda la dinámica de los procesos orgánicos de los seres vivos, presenta una periodicidad que se repite constantemente en su estructura básica.
El ritmo no debe ser elemento de trabajo sólo en algunas actividades especiales como la gimnasia o la danza; debe formar parte insustituible de toda la enseñanza y práctica de las actividades físicas, cualquiera sea la característica o la finalidad de los movimientos empleados. La comunicabilidad del ritmo hace que su adiestramiento deba comenzar como muy tarde, en la etapa preescolar y continuar a lo largo de toda la vida.
Podrá parecer superfluo, pero no gratuito, señalar que la formación rítmica del movimiento no tiene por que ir necesariamente unida a un acompañamiento musical; puede desarrollarse también y conviene que así sea en algún momento, en forma independiente de los sonidos (“ritmo visual”, ”ritmo interior”).
No puede soslayarse en ningún estudio de la didáctica de los movimientos propios de la educación física, el tema de la transmisión de esos movimientos de uno a otro segmento corporal y la fluidez con que dicha transmisión se efectúa.
El análisis del papel de la cabeza en la orientación y dirección de todo el cuerpo en su conjunto; el del tronco como eje sustentador de los gestos de las extremidades y la cabeza; el de los miembros como aceleradores de los impulsos o como sostén o apoyo del resto del cuerpo; constituyen guías fundamentales para el análisis didáctico de cualquier actividad física educativa o sanitaria; y si a ello se suma la búsqueda del máximo aprovechamiento de la inercia para la fluidez de la mencionada transmisión, se completa un cuadro estructural de máximo apoyo al proceso metodológico de la enseñanza.
La precisión del movimiento como meta final del proceso de enseñanza de la educación física es mucho más que un problema de aprendizaje técnico; es esencialmente un problema de educación permanente de la precisión, aún en los gestos más intrascendentes. La capacidad de precisión motriz trasciende el marco de las actividades físicas gimnástico-deportivas para abarcar a la personalidad toda del sujeto, con implicancias incluso en su actividad profesional.
Precisión de movimientos, confianza en sí mismo y seguridad física y psíquica, son elementos de la educación inseparables entre sí; y de otro aspecto a tener en cuenta desde el punto de vista didáctico: la armonía, que lejos de la concepción metafísica de los psicólogos estructuralistas, es una realidad objetivable y en consecuencia mensurable.
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| Especial para la Revista Stadium. Publicado en la Revista Stadium Nro. 203.
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Otras publicaciones sobre el tema La didáctica: educación física, deporte de alto nivel.
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